La evolución del político Luis Iberico

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La elección de Luis Iberico como presidente del Congreso deja mucho para pensar. Lo primero, que el gobierno ha quedado desnudo ante su nula capacidad de hacer política. Puras pequeñeces han terminado disolviendo su bancada. Y todo por el control obsesivo que Nadine Heredia ha tenido para con sus congresistas; un gesto practicado con virulencia bajo la penosa gestión de Ana María Solórzano al frente de la Mesa Directiva. La votación del domingo ha sido una catársis política para ciertos nacionalistas (como Omar Chehade y Marisol Espinoza) que, hartos del trato con la punta del seguramente costoso zapato de la Presidenta del nacionalismo, han desfogado su descontento alineándose a la lista más distante de su propia agrupación política. Toda una lección para quienes hoy hacen cuenta regresiva en su paso por el poder.

Otra lección que el propio Iberico nos ofrece, no sé si del todo consciente de la dimensión que logra desplegar, tiene que ver con haber sumado fuerzas junto al fujimorismo. Lo que sus viejos amigos le recriminan es que se haya aliado con quienes él alguna vez venció. En otras palabras, que haya llegado a la presidencia del Congreso con los votos de varios congresistas que, quizá hasta hoy, defienden al gobierno que el mismo Iberico dinamitó con el vladivideo de Kouri y Montesinos, emitido por Canal N el 14 de setiembre del 2000.

 

¿No se reclama tanto la reconciliación? Bueno pues, ahí tienen una Mesa Directiva que ha sido capaz de practicar con el ejemplo.

 

Repito, no sé si Iberico logra advertir del todo la evolución política que, su estrategia rumbo a la Mesa Directiva, ha dejado en evidencia. Nada más altruista que sumar fuerzas con quienes alguna vez fueron los vencidos. Porque si hace 15 años Iberico, con toda razón —y vaya que con el respeto ganado—, gestó la caída de un gobierno que se ahogaba en corrupción, hoy su posición trasciende aquel momento de la historia reciente en el que no quedaba otro camino que el que tomó, y que varios acompañamos en su momento. Hoy, hechas las sumas y las restas, el Presidente al que Iberico denunció en el 2000 sigue preso en la Diroes y pese a ello, desde el otro lado, los fujimoristas han confiado también en él por encima de la condición carcelaria de su líder, empujada por lo que el mismo Iberico promovió en su momento.

Así que, por si no lo han advertido, la suma de fuerzas que ha llevado a Iberico a la presidencia del Congreso es un gesto político que merece nuestra atención. Se ha producido el más significativo pacto político de quienes hasta hace poco fueron enemigos. Independientemente de la acción de la justicia contra quienes delinquen desde el poder, cosa que se hizo con Fujimori condenado el 2009, los políticos que alistan fuerzas para la campaña que se viene deberían advertir y resaltar lo sucedido en el Congreso. El Perú necesita políticos con evolución, que miren por encima de los rencores que nos enfrentaron en el pasado. ¿No se reclama tanto la reconciliación? Bueno pues, ahí tienen una Mesa Directiva que ha sido capaz de practicar con el ejemplo. Y ahí tienen Iberico y sus vicepresidentes una agenda bien interesante: la reforma electoral (que será puesta a prueba en la transición gubernamental), el nuevo Defensor del Pueblo, los resultados de las comisiones OLM y MBL, además de principalmente “desnadinizar” el Congreso. Ojalá no nos decepcionen.

Un comentario

  1. excelente artículo.

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